Cómo deducirte los gastos de alquiler o cesión de tu vivienda o local vacío

Si tienes una vivienda o un local que no usas, puedes obtener una rentabilidad por él alquilándolo o cediéndolo a terceros. Además de generar unos ingresos, también puedes deducirte algunos gastos relacionados con el alquiler o la cesión en tu declaración de la renta. En este artículo te explicamos cómo deducirte los gastos de alquiler o cesión de tu vivienda o local vacío y qué requisitos debes cumplir para ello.

Gastos deducibles para el arrendador de local comercial persona física
Si eres una persona física que alquila o cede un local comercial, debes declarar los ingresos que obtienes por esta actividad en el IRPF como rendimientos de actividades económicas.
Para calcular el rendimiento neto, puedes restar a los ingresos los gastos necesarios para la obtención de los mismos.
Algunos de los gastos deducibles para el arrendador de local comercial persona física son:
- Los intereses y demás gastos financieros derivados de la adquisición o mejora del local.
- Los tributos y recargos no estatales que incidan sobre los rendimientos o sobre el propio local, como el IBI, la tasa de basuras o el impuesto sobre bienes inmuebles.
- Los gastos de conservación y reparación del local, siempre que no supongan una ampliación o mejora del mismo.
- Los gastos de administración, vigilancia, portería y otros servicios relacionados con el local.
- Los gastos de formalización del contrato de alquiler o cesión, como la redacción del contrato, el registro o la gestoría.
- Los gastos de defensa jurídica derivados del alquiler o cesión, como los honorarios de abogados o procuradores.
- Los gastos por amortización del local y de los bienes que se cedan con el mismo, siempre que se ajusten a las tablas oficiales.
- Los seguros contratados para cubrir riesgos que afecten al local o a los bienes que se cedan con el mismo, como el seguro de incendio, robo o responsabilidad civil.
- Los gastos por servicios y suministros que se repercutan al arrendatario o cesionario y que estén debidamente justificados.
Para poder deducir estos gastos, es necesario que estén relacionados con la actividad de alquiler o cesión, que estén debidamente contabilizados y que se puedan acreditar mediante factura u otro documento válido.
¿Cómo se calcula el rendimiento del alquiler?
El rendimiento del alquiler es la diferencia entre los ingresos y los gastos deducibles que se obtienen por el alquiler o cesión de una vivienda o un local. Este rendimiento se declara en el IRPF como rendimiento de actividades económicas y tributa según el tipo marginal del contribuyente.
Para calcular el rendimiento del alquiler, se deben seguir los siguientes pasos:
- Sumar todos los ingresos obtenidos por el alquiler o cesión durante el año, incluyendo las cantidades repercutidas al arrendatario o cesionario por servicios y suministros.
- Restar todos los gastos deducibles incurridos por el alquiler o cesión durante el año, incluyendo la amortización del inmueble y de los bienes que se cedan con el mismo.
- El resultado es el rendimiento neto del alquiler.
Por ejemplo, si has alquilado un local comercial por 1.000 euros mensuales durante todo el año y has tenido los siguientes gastos deducibles:
- Intereses y gastos financieros: 2.000 euros
- IBI: 500 euros
- Gastos de conservación y reparación: 1.000 euros
- Gastos de administración: 300 euros
- Gastos de formalización del contrato: 200 euros
- Gastos de defensa jurídica: 100 euros
- Amortización del local: 3.000 euros
- Seguros: 400 euros
- Servicios y suministros repercutidos: 1.200 euros
El rendimiento neto del alquiler será:
- Ingresos: 12.000 + 1.200 = 13.200 euros
- Gastos: 2.000 + 500 + 1.000 + 300 + 200 + 100 + 3.000 + 400 + 1.200 = 8.700 euros
- Rendimiento neto: 13.200 - 8.700 = 4.500 euros
¿Cuáles son los gastos deducibles del alquiler?
Los gastos deducibles del alquiler son aquellos que se pueden restar a los ingresos obtenidos por el alquiler o cesión de una vivienda o un local para calcular el rendimiento neto. Estos gastos deben estar relacionados con la actividad de alquiler o cesión, deben estar debidamente contabilizados y deben poder acreditarse mediante factura u otro documento válido.
Los gastos deducibles del alquiler pueden variar según el tipo de inmueble (vivienda o local), el tipo de arrendador (persona física o jurídica) y el régimen fiscal aplicable (estimación directa o estimación objetiva). Algunos ejemplos de gastos deducibles son:
- Los intereses y demás gastos financieros derivados de la adquisición o mejora del inmueble.
- Los tributos y recargos no estatales que incidan sobre los rendimientos o sobre el propio inmueble, como el IBI, la tasa de basuras o el impuesto sobre bienes inmuebles.
- Los gastos de conservación y reparación del inmueble, siempre que no supongan una ampliación o mejora del mismo.
- Los gastos de administración, vigilancia, portería y otros servicios relacionados con el inmueble.
- Los gastos de formalización del contrato de alquiler o cesión, como la redacción del contrato, el registro o la gestoría.
- Los gastos de defensa jurídica derivados del alquiler o cesión, como los honorarios de abogados o procuradores.
- Los gastos por amortización del inmueble y de los bienes que se cedan con el mismo, siempre que se ajusten a las tablas oficiales.
- Los seguros contratados para cubrir riesgos que afecten al inmueble o a los bienes que se cedan con el mismo, como el seguro de incendio, robo o responsabilidad civil.
- Los gastos por servicios y suministros que se repercutan al arrendatario o cesionario y que estén debidamente justificados.
Esperamos que este artículo te haya sido útil para saber cómo deducirte los gastos de alquiler o cesión de tu vivienda o local vacío. Recuerda que si tienes alguna duda o consulta sobre tu situación fiscal, puedes contactar con un asesor profesional que te oriente y te ayude a optimizar tu declaración de la renta.

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